19.º Concurso de Haiku para Niños del Mundo de JAL Foundation
Los sonidos de la infancia se volvieron haiku.
Buenos Aires fue sede de la ceremonia de premiación del Concurso de Haiku para Niños del Mundo de JAL Foundation.
Con la emoción de los chicos y el orgullo de sus familias, el martes 28 de julio se realizó en Buenos Aires la ceremonia de entrega de premios a los ganadores del Concurso de Haiku para Niños del Mundo, organizado por JAL Foundation.
El acto tuvo lugar en la Residencia del Embajador del Japón en la Argentina y comenzó con las cálidas palabras del señor MAEHIGASHI Kenji, encargado de Negocios de la Embajada del Japón. En su discurso, destacó la importancia de cultivar la relación con el mundo que los rodea y la comprensión mutua, felicitó a los participantes y expresó su deseo de que esta iniciativa intercultural continúe desarrollándose.
La ceremonia contó con la presencia del gerente de JAL Foundation, señor GOJI Shinya; de la señora MURAKAMI Kanami, ejecutiva de ventas de Japan Airlines para España y Portugal; de los directores de la compañía en San Pablo, Brasil, señores Keisuke HATSUDA y Hirofumi OTAKE; y de Kengo KANATANI, quienes viajaron especialmente para la ocasión.
También participó la Fundación Internacional Tōzai, dirigida por la profesora Dra. Stella Maris Acuña, junto con su equipo docente. La institución tuvo a su cargo la difusión y la organización local del certamen en Argentina.
Este concurso internacional se celebra cada dos años y está dirigido a niños de hasta 15 años. Su objetivo es difundir la creación de haiku, cultivar la sensibilidad infantil y profundizar el conocimiento de la cultura japonesa, promoviendo la comprensión y el intercambio entre niños de distintos países.
Fue organizado por la Fundación JAL, con el auspicio de Japan Airlines Co., Ltd., Pilot y la colaboración de la Asociación Internacional de Haiku. Cuenta, además, con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón, la Agencia de Asuntos Culturales, el Comité Japonés para UNICEF y la Fundación Japón.
Historia del concurso infantil de haiku organizado por JAL Foundation
La historia del proyecto se remonta a 1964, año de los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando Japan Airlines impulsó en Estados Unidos un concurso de haiku mediante un programa musical de radio. La convocatoria reunió 41 mil obras.
En aquel entonces, Japón todavía era un país poco conocido en Estados Unidos y se lo percibía como un pequeño país en el lejano Oriente. Por esa razón, se realizó una campaña estratégica para dar a conocer tanto a Japón como a la aerolínea que lo representaba.
La razón por la que fue elegido, tendría que confirmarse mediante los registros antiguos, no obstante, se puede considerar que es una forma de acercamiento cultural capaz de llegar al corazón de personas de distintos países. A diferencia de otras disciplinas japonesas, no requiere materiales especiales: solo palabras, aunque son palabras que exigen observación, atención y reflexión.
Desde 1990, JAL Foundation continuó la iniciativa y la transformó en el actual Concurso de Haiku para Niños del Mundo, que se celebra en Japón y en distintas regiones.
El gerente GOJI señaló que una de las características que distingue a este concurso es que los haiku deben estar acompañados por dibujos realizados por los propios niños para representar las escenas observadas. Incluso hoy no se permiten ilustraciones digitales, ya que la organización desea conservar la espontaneidad del momento captado y la manera en que los niños lo expresan.
El tema «Sonido»: literatura e idioma japoneses
En esta edición, el tema fue “sonido”. En japonés, las expresiones onomatopéyicas y miméticas ocupan un lugar destacado para representar sonidos, movimientos, estados y sensaciones.
Además, la atención a los sonidos cotidianos tiene una larga presencia en la literatura japonesa. En el primer ensayo japonés en la altura del siglo 10, El libro de la almohada —Makura no sōshi—, Sei Shōnagon registra impresiones de la naturaleza, las estaciones y la vida de la corte desde una mirada personal.
Siglos después, en el siglo 17, en Oku no Hosomichi, Matsuo Bashō, el primer maestro de haiku, vuelve a escuchar el paisaje durante su viaje por el nordeste de Japón. La rana que salta en el antiguo estanque y el canto de las cigarras son imágenes muy conocidas de su obra.
A partir de esta consigna, los niños se dedicaron a escribir haiku inspirados en sonidos cercanos a su mundo: hojas que crujen, gotas sobre un techo, grillos al anochecer, una rana saltando, una abeja bebiendo néctar, el gallo al amanecer o, quizás, según el Sr. MAEHIGASHI, el ruido de la caída de agua de las cataratas de Iguazú y el sonido de bandoneón, o bien describir como es el cielo noroeste de Jujuy, el ruido de la ciudad llena de vida de Buenos Aires.
Ceremonia en la Residencia del Embajador
Durante la ceremonia se entregaron diplomas y premios aportados por la empresa Pilot, entre ellos crayones lavables, que pueden borrarse con agua, donde representa el espiritu del cuidado del medio ambiente y otros útiles desarrollados con tecnología propia de la marca.
Algunos de los premiados o sus profesores que pudieron asistir leyeron sus haiku en voz alta, transmitiendo con mayor viveza el sentido de sus obras. También se presentaron los trabajos distinguidos junto con los dibujos realizados por sus autores.
El señor Goji explicó que el haiku está relacionado con el eidoku: crear y recitar forman una unidad. En las formas tradicionales de expresión japonesa, no solo importa escribir, sino también decir las palabras en voz alta, con ritmo y entonación, casi como si se cantaran.
Las lecturas permitieron, además, apreciar la personalidad de cada niño y el entorno familiar que acompaña su crecimiento y su sensibilidad, además de la riqueza de la naturaleza de cada región.
Los tres Grandes Premios
Tres obras recibieron el Gran Premio por su manera de transformar sonidos cotidianos en imágenes.
Luca Luccioni, 8 años
Día soleado.
El perrito ladrando,
cerca del río.
日本語訳
晴れた日に
犬が鳴く
川のほとり
English
Sunny day
The dog barking
Near the river
Luca reúne tres elementos cercanos al mundo infantil: un día soleado, un perro y el río. El ladrido introduce sonido y movimiento en una escena sencilla.
Yina Alejandra Espinosa Montañez, 13 años
Gotas tras gotas
cayendo cristalinas,
sobre mi techo.
日本語訳
ポトポトと
雨粒が透明な水晶みたいに
屋根に落ちてる
English
Drops after drops
Falling crystal clear
On my roof
Yina convierte la lluvia en una experiencia cercana mediante las gotas que caen sobre “mi techo”. El haiku recoge un instante cotidiano visto desde el interior del hogar.
Benjamín Atuel Delgadillo, 14 años, Argentina
De salto en salto
de chirrido en chirrido
un saltamontes.
日本語訳
飛んで飛んで
ギーチョンギーチョン
キリギリス
English
From jump to jump
From squeak to squeak
A grasshopper
Benjamín, jujeño, une el movimiento y el sonido al ritmo del insecto. En su dibujo, rodeado de altas montañas, el niño y el saltamontes parecen compartir un pequeño juego. No, en realidad, el ruido le molestaba a la noche, según el autor. Así, captura un mundo natural.
Niños premiados
Además, fueron distinguidos:
- Lisa Biscione Miranda, 8 años
- Dilan Camilo Espinosa Montañez, 9 años
- Haley Taylor Alvarez, 11 años
- María Mercedes Soria, 12 años
- Bianca Elizabeth Orellana Biancheri, 13 años
- Benjamín Almirón, 13 años
- Nehuén Benjamín Cussi, 14 años
- Aldo Jonás Gómez, 14 años
- Julián Munevar Cruz, 14 años
- Adriano Urzagasti, 15 años
Una puerta hacia la cultura japonesa
El haiku es una forma breve nacida en Japón. Tradicionalmente, se compone de 17 unidades sonoras distribuidas en 5, 7 y 5, y suele incluir una referencia estacional llamada kigo.
En otros idiomas, el concurso no exige reproducir esa medida de manera estricta, sino presentar el haiku en tres líneas breves. El español, por la abundancia de sílabas abiertas, permite aproximarse con cierta naturalidad al ritmo japonés.
Más allá de su estructura, el haiku busca captar un instante, una observación o un descubrimiento de la vida cotidiana.
Estas obras no solo acercan a los niños a Japón, sino que también les permiten compartir experiencias de sus propias comunidades con participantes de otros países. Gracias a JAL Foundation, los sonidos y paisajes de la Argentina pueden atravesar fronteras.
La iniciativa nació en Japan Airlines, cuyo emblema, el tsurumaru, representa una grulla japonesa roja sobre el fuselaje blanco de sus aviones y evoca los colores de la bandera japonesa. Se puede asociar con la grulla de origami por la paz, ambas imágenes remiten a la esperanza, la buena fortuna y la posibilidad de superar fronteras.
Felicitamos a todos los niños argentinos, tanto a los premiados como a quienes participaron. A través de sus obras, también ayudaron a los adultos a descubrir nuevas maneras de observar y escuchar el mundo.
Esta iniciativa internacional permitió que los jóvenes argentinos conocieran una parte de la cultura japonesa y, en algunos casos, que viajaran por primera vez a Buenos Aires. Al mismo tiempo, los animó a reconocer y valorar la comunidad en la que viven.
Como la grulla, esperamos que puedan desplegar sus alas: primero, acercándose a Japón a través del haiku y, en un futuro próximo, viajando a Japón o a otros lugares del mundo. Sin perder sus raíces, podrán desenvolverse como parte de una sociedad global construida con esperanza y paz.
Para mayor información https://www.tozai.com.ar/_files/ugd/1bd656_b56cd3da94344709a12e9b7c46116ca8.pdf
Las obras están publicadas en la web de JAL Foundation https://www.jal-foundation.or.jp/haiku-contest/entry/en/














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