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Cursos de Seitai: iniciación y profundización

El Seminario de iniciación al Seitai será dictado por Andrea Gorriarena los días 21, 22 y 23 de marzo, de 19 a 22 horas. Se trata de una introducción a la práctica de Katsugen-undo y Yuki, que constituyen el Seitai.

Los días 25 y 26 de marzo se dictará un curso de profundización dirigido a practicantes para indagar sobre esta actividad en la vida cotidiana.

Se debe reservar con anticipación en caso de querer asistir al curso.

Para consultas, comunicarse al (11) 41633288 o por mail a seitaibsas@gmail.com

Cursos de Seitai en Buenos Aires
Cursos de Seitai en Buenos Aires

¿Qué es el Seitai?

El Seitai, fundado por el Sensei Haruchika Noguchi, tiene como objetivo el reencuentro con el movimiento espontáneo y particular de cada persona y su potenciación. Lo hace a través de unas sencillas prácticas: katsugen-undo, gyoki y yuki.

El Katsugen-undo: luego de realizar algunos ejercicios inductores, los cuales no siempre son necesarios, el practicante, con los ojos cerrados y observando su respiración, sin modificarla voluntariamente, se permite mover tal como surge espontáneamente. Es consciente de su movimiento, ya sea muscular, visceral o psíquico, pero intenta no dirigirlo voluntariamente. La disociación entre consciente vestido y consciente desvestido o espontáneo (que padecemos en mayor o menor grado la amplia mayoría de los seres humanos) disminuye con esta práctica. Lo que estaba estancado comienza a fluir, lo que estaba cansado comienza a recuperar vitalidad.

El Gyoki: significa «ejercitar el Ki» y es una práctica tradicional del Oriente que se realiza de muchas maneras, simples o complejas. En la cultura Seitai, al practicarse conjuntamente con el katsugen-undo y el yuki, se convierte en algo realmente simple.

El yuki: potencia unos gestos que surgen instintivamente en los seres humanos, por ejemplo llevarse las manos a la cabeza al reflexionar durante un examen, colocar una mano sobre la espalda de un allegado afligido, sobre el centro del pecho cuando estamos tristes, sobre el bajo vientre cuando nos sentimos débiles, o sobre alguna zona dolorida, acompañamos a un enfermo postrado tomando su mano, etc.

Las manos, cuya sensibilidad se incrementa con la práctica del Gyoki y del Katsugen-undo, perciben el estado del organismo propio o de otra persona al practicar de a dos. Cuando se alcanza una coordinación de ambas sensibilidades, las zonas donde se acumula tensión parcial excesiva se activan, y recuperan su movimiento natural.

Fuente: Seitai Bs. As.

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