“El cine es un lenguaje universal”: entrevista exclusiva con Hirokazu Kore-eda
Hirokazu Kore-eda es un director nacido el 6 de junio de 1962 en Tōkyō. Siendo quizás el gran exponente del cine japonés contemporáneo, sus películas abarcan temáticas como el duelo, la pérdida y la memoria, además de compartir una visión social sobre la marginalidad a través de la familia y los vínculos que se crean en las rupturas invisibles. Cineasta de los detalles, la simpleza contenida y la emotividad profunda, Kore-eda ha sido muchas veces comparado con Yasujiro Ozu, aunque él, si bien agradece el elogio, suele decir que se siente más cercano a la mirada de Mikio Naruse. También dirigió obras emblemáticas como After Life, Nobody Knows, Still Walking, Our Little Sister, Shoplifters y Monster, entre otras.
En ese sentido el vínculo entre Kore-eda y la Argentina es, cuanto menos, interesante. Fue premiado en la categoría de Mejor Película y Mejor Guión en el BAFICI por su película After Life del año 1999, y también por Still Walking del año 2008 en el Festival de Cine de Mar del Plata. Y reconoce que “ama” las películas argentinas de “Jauja” de Lisandro Alonso y “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella. Para él, el cine es un lenguaje universal y por eso valora profundamente la felicidad de poder hablarlo, sobre todo a la hora de conectar con una cultura de un país tan distante de Japón como el nuestro.
Desde Alternativa Nikkei pudimos contactar con Miyuki Fukuma, productora de alguna de sus cintas, y gracias a su intermediación conseguimos una entrevista con el director Kore-eda. Agradecemos desde ya su amabilidad y buena predisposición para realizar este intercambio, y esperamos que puedan disfrutarlo, y acercarse de otra manera a su cine, si todavía no lo han hecho.
Antes que nada, quería agradecerle por su tiempo, siento que hay muchos entusiastas de su cine aquí en Argentina que disfrutarán de sus palabras. En ese sentido ¿Qué significa para usted que sus películas interpelen y sean objeto de análisis en un contexto cultural tan distinto como el argentino?
El cine me hace pensar una vez más que es un “lenguaje universal”. Para alguien como yo, que solo habla japonés, valoro profundamente la felicidad de haber podido adquirir ese “lenguaje”.
En el 2024 la directora Miwa Nishikawa pudo visitar nuestro país y participar en el Festival de Cine de Mar del Plata con sus películas. Sé que a ambos los une un vínculo cercano, que nació del trabajo en conjunto. Dentro de ese contexto ¿Ha tenido contacto con el cine argentino o con alguno de sus realizadores? ¿Qué conoce sobre el país?
Recibí el Gran Premio y el premio a Mejor Guión en el BAFICI por After Life, y el premio a Mejor Película en el Festival de cine de Mar del Plata por Still Walking, me siento muy agradecido por eso.
Sin embargo, no pude asistir a ninguna de las ceremonias, así que me gustaría mucho visitar Argentina cuando tenga la oportunidad. Me da pena que las películas argentinas no se estrenen tan seguido en Japón, pero amo Jauja de Lisandro Alonso y El secreto de sus ojos de Juan José Campanella.
Yendo más hacia su filmografía, una película que ha trascendido el tiempo ha sido “Nobody Knows” del año 2004. En ella, como en varias de sus cintas, la ausencia ejerce un rol invisible que moldea estructuras familiares. Incluso en el título mismo existe esta presencia ausente, ya que podemos percibir como en verdad todos de una forma u otra saben de las circunstancias de estos niños y nadie parece actuar en consecuencia ¿Cree que, de algún modo, la sociedad japonesa tiende a no mirar las realidades familiares que se escapan de la normatividad que aprueba? Y siguiendo esa lógica ¿Siente que esto ha cambiado en el Japón actual?
Sí. Creo que la “indiferencia” es la forma de violencia más grave dentro de la sociedad japonesa. Y esa situación está empeorando rápidamente.
Nobody Knows (2004)
Bajo este razonamiento, la mirada infantil en esta cinta es la que genera esa sensación sutil de desvanecimiento, ya que el abandono o la muerte son procesados con inocencia y resiliencia. Por eso quería preguntarle ¿Cómo fue trabajar con los niños en la creación de esta película? Sé que les dio libertad a la hora de interpretar ¿Pero de qué manera siente que ellos enfrentaron el dolor de la historia mediante sus actuaciones? Y durante el rodaje ¿Logró entender mejor los sentimientos que buscaba transmitir?
El rodaje, que se extendió durante un año, fue un tiempo muy feliz. No quería necesariamente que ellos expresaran el encuentro con el “dolor” mediante palabras o expresiones faciales, pero recuerdo haber conversado con Ayu Kitaura, que interpretaba a la hija mayor, sobre cuándo y de qué manera Kyoko iba perdiendo la esperanza y la idea de un futuro.
Por otro lado, en una película como “Still Walking” (2008) el dolor por la pérdida ejerce como sostén invisible en el vínculo familiar. El duelo pesa a lo largo de toda la cinta y se hace presente en las tensiones explícitas e implícitas entre padres e hijos. El hijo fallecido reaparece en diálogos, pero también lo hace en miradas, en gestos, en objetos. El vacío que dejó atrás construye el mundo de los personajes y sobrevive en una sutileza que nunca acaba rompiéndose. Por eso quería preguntarle, director Kore-eda: ¿Es, para usted, la muerte de un ser querido una fractura familiar insuperable? ¿O es quizás una forma de canalizar una ruptura entre generaciones que se escuda en el dolor para no ver sus conflictos?
Creo que el significado de la “pérdida” y las emociones que nacen de ella cambian según cada obra, pero en Still Walking intenté retratar de manera multifacética la fractura producida por la muerte y ausencia del hijo mayor, desde las perspectivas de la madre, el padre, el hijo e incluso el yerno.
Still Walking (2008)
En “Air Doll” (2009) crea una reflexión profunda y sentida sobre la alienación urbana, la soledad y el vacío en un mundo cada vez más inhumano e individualista. Es interesante ver cómo la protagonista a través de su viaje logra entender con empatía nuestra necesidad como sociedad de conectar emocionalmente con otras personas, llegando a ser más real que muchos con los que se cruza, quienes sólo buscan cosificarla por su apariencia. Por consiguiente, quería consultarle por la escena final, la cual encuentro realmente conmovedora ¿Por qué siente que Nozomi prefiere dejar de existir antes que convivir en un mundo así? ¿Cree que hay alguna esperanza para hacer prevalecer nuestro humanismo aún a pesar de tanta deshumanización?
Pensaba ese final no tanto como una existencia siendo borrada, sino como un ser al que se le dio aliento regresando nuevamente a ese aliento. Quizás sea más fácil entenderlo si se lo compara con el final de La sirenita de Andersen. Aunque ese aliento abandona el cuerpo, también conecta a las personas entre sí. Intenté representar un ciclo en el que ese “aliento” transporta semillas que dan origen a otra vida. Creo que descubrir que yo también soy parte de ese círculo es lo que constituye la “esperanza”.
Air Doll (2009)
A lo largo de su carrera ha tenido la oportunidad de colaborar con grandes actrices, como lo son Kirin Kiki, Sakura Ando, Bae Doona o Suzu Hirose, entre otras. ¿Qué experiencias y aprendizajes le ha dejado trabajar con ellas? ¿Tiene alguna anécdota para contar?
No alcanza el papel para hablar de eso. Dejaré las anécdotas para otra ocasión. Además de su asombroso talento, les tengo un profundo respeto por su actitud tan dedicada hacia el trabajo.
Cuando hablamos de la mirada femenina en su cine, es inevitable mencionar a “Our Little Sister” del año 2015. En ella descubrimos a mujeres autosuficientes que se han logrado reponer ante la pérdida, y que unen su fortaleza para seguir adelante, formando una familia poco convencional pero entrañable y repleta de amor. Me gustaría saber ¿Qué tan importante es para usted visibilizar la representación de lo femenino en el contexto del Japón moderno?
No hago películas pensando en cosas tan grandes como si son o no “importantes para el Japón contemporáneo”, especialmente en el caso de esa obra. Mi postura fue simplemente retratar qué ocurre cuando cuatro personas con distintas personalidades, edades y recuerdos conviven en un mismo espacio, manteniéndome lo más fiel posible al manga original.
Our Little Sister (2015)
Para Shoplifters (2018) nos encontramos con una familia sin lazos de sangre que coexiste en la marginalidad. Aquí la ceguera social, al igual que en “Nobody Knows”, se ve representada por el aislamiento efectuado silenciosamente hacia la pobreza. La figura del orden aparece para sostener un discurso que divide y empeora la circunstancia previa, sin comprender los motivos de raíz que llevaron a estas personas a unirse. La fachada de una estructura tradicional como bien mayor, esconde a lo marginal sin reconocer que es un espacio donde la dignidad sobrevive gracias a la humanidad que nace del afecto y la cercanía. Director Kore-eda ¿Cree que algún día Japón podrá derribar estructuras tan arraigadas como las de la familia tradicional? Y por otro lado ¿Siente que ha crecido la pobreza en el país, desde el momento en el que hizo la película hasta ahora?
El gobierno actual está dominado por fuerzas que buscan reforzar las estructuras tradicionales japonesas e imponer una mayor uniformidad, así que el futuro no se ve prometedor. La pobreza sigue agravándose, y creo que las llamadas “tres décadas perdidas” de estancamiento económico probablemente terminen convirtiéndose en cuarenta años. Sin embargo, la “división” que Shoplifters intentó retratar tiene dos aspectos: por un lado, la condena y exclusión que provienen del exterior, basadas en los modelos tradicionales de familia; y por otro, una ruptura que nace desde el interior. Es decir, la familia comienza a desmoronarse internamente cuando en Shota despierta un sentido de la “ética”. Sentía que este segundo aspecto era incluso más importante y universal.
Shoplifters (2018)
Una pieza importante de la narrativa de sus películas es la banda sonora, dejando piezas memorables y que a día de hoy son automáticamente identificables. Recientemente en Monster (2023) ha podido colaborar con el renombrado compositor Ryuichi Sakamoto, pero también ha trabajado con otras eminencias como Haruomi Hosono, Yoko Kanno o el dúo Gontiti. Quisiera preguntarle ¿Cómo es su proceso creativo a la hora de crear la música para sus historias? ¿Tiene un diálogo cercano con los compositores o les brinda libertad creativa?
Suelo confiarles mucho a los compositores. Generalmente primero decido los instrumentos… escucho distintas piezas interpretadas con esos instrumentos mientras escribo el guión, y después hago el encargo al músico.
En cuanto al cine japonés moderno ¿Qué opinión le merece? ¿Tiene alguna película que recomiende?
Por favor, vean las obras de la generación nacida en los años 80 que apareció después de la mía: directores como Kōji Fukada, Ryūsuke Hamaguchi, Chie Hayakawa y Tetsuya Mariko.
Para finalizar, quería consultarle por futuros proyectos. Sé que hará la versión live action del manga “Look Back” de Tatsuki Fujimoto ¿Nos puede adelantar algo sobre eso? Muchas gracias.
En Japón se estrenará el 11 de septiembre. Más información todavía es “secreta”. Esperenla con ansias.
Imágenes: Mikiya Takimoto, IMDb, The New York Times, Filmlinc, Palomita de Maíz, Pinterest.












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