Los sabores de Okinawa, en Buenos Aires

Hay muchas esquinas en la ciudad de Buenos Aires, pero casi ninguna puede hacerte tan feliz como la esquina del restaurante Nueva Okinawa, donde te reciben con sonrisas, la comida es reconfortante, y el ambiente con madera y música okinawense de fondo nos invitan a la calma. Como plus, salís conociendo un poquito más de la cultura gastronómica de Okinawa. Aunque la mayor parte de los nikkei argentinos tienen orígenes en esta prefectura, con la hegemonía gastronómica del sushi y el ramen japoneses, tenemos pocas oportunidades de probar las delicias tradicionales okinawenses.

La idea fue de Fabián y Daniela, quienes dieron nueva vida al local de la esquina de Av. Lope de Vega y el Pasaje Galeno, donde la familia de Fabi tenía una tintorería. Después de haber trabajado en muchos de los restaurantes más conocidos de comida japonesa de la ciudad, Fabián, quien creció disfrutando tanto de la comida argentina como de la okinawense, quiso recuperar las recetas, los perfumes y sabores que había en su hogar, cuando se juntaba toda la familia a comer. Y no sólo logró recuperar las recetas, sino que además logra darles su “toque”, que refleja su amplia experiencia y su deseo de celebrar la comida de cuando era chico. 

La cultura culinaria de Okinawa es particular porque surgió por la combinación de alimentos ricos en nutrientes, que crecen en climas subtropicales, junto con ingredientes traídos de otras zonas de la región, con las cuales los isleños comerciaban a través del mar, como China, las islas principales japonesas y el sudeste asiático. 

Nueva Okinawa es uno de los pocos restaurantes de la ciudad que apuesta con audacia a los sabores tradicionales okinawenses. Tienen sus puertas abiertas para que la gente del barrio y poco a poco los argentinos, conozcan nuevos sabores. 

Al igual que en cualquier expresión artística, Fabián pone al alcance de nuestros sentidos y de nuestro cuerpo, lo mejor de la cultura okinawense. Nos cuenta sobre un pueblo y una cultura con sus propias manos. 

Al terminar, no queda más que decir kwatchii sabitan, que es el agradecimiento al terminar de comer, en uchinaguchi, el idioma okinawense.

Agradecemos a @nuevaokinawa por la generosidad al compartir su historia.

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