Cuando Ichiko Aoba tocó en Buenos Aires el 27 de noviembre de 2025 se dio una experiencia casi ritual y catártica. La oscuridad unió los retazos de su música en una lógica espiritual, logrando una conexión profunda con un público que, entre pequeños sollozos y emociones sutiles, reconoció el viaje onírico que sus canciones recorrieron en el corazón de esa noche primaveral.
Nacida en Urayasu en 1990, Aoba es una multiinstrumentista y cantautora folclórica japonesa, quien inspirada por sus sueños y el cine de Ghibli y Disney con el que creció, nos ha regalado un estilo suave y ambiental que nace a través de su voz melódica y muchas veces susurrante, bajo la que el sonido se vuelve un espacio cálido, fantasioso y relajante.
Quizás parte de sus influencias más directas han sido las colaboraciones que ha tenido con artistas como Ryuichi Sakamoto (YMO), Haruomi Hosono (Happy End, YMO) y ZAK, uno de los productores y miembro de apoyo de la banda icónica japonesa Fishmans.
En ese sentido, su carrera comenzó en 2010 con el disco Kamisori Otome (剃刀乙女) pero no fue hasta 2020 que lanzaría el álbum que sería un punto de inflexión en su trayectoria, un disco en el que aplicaría lo mejor de su música y experiencia, para así experimentar con nuevos sonidos y enlazar en otras dimensiones y simbolismos el vínculo entre lo natural y lo humano.
“Windswept Adan” se convirtió, entonces, en un trabajo con un matiz cultural más profundo, un viaje sonoro al alma de las Islas Ryūkyū que sirve como telón de fondo para la banda sonora de una película ficticia sobre una joven con poderes proféticos que, para preservar su linaje, es exiliada a la imaginaria isla de Adan.
El nombre del álbum, de hecho, proviene del llamado árbol de Adán (Pandanus odorifer) que crece en las Islas de Okinawa, Tokara, Amami Ōshima y Kikaijima, y surgió en una conversación que tuvieron Ichiko Aoba y el fotógrafo Kodai Kobayashi en enero de 2020 en un viaje a las Islas Ryūkyū, concretamente en Zamami.
De este modo, la conceptualización del disco nació también en ese viaje, cuando Aoba, estando en un izakaya en Naha y después de notar la translucidez de una uva de mar (una especie de alga verde), escribió la frase “no había palabras en la isla” y empezó a imaginar una historia. Para la misma la cantante viajó posteriormente varias veces a las islas, instruyéndose sobre la historia y cultura ryukyuense, su religión y la figura de las noro (sacerdotisas) y yuta (chamanas femeninas), además de la demografía, clima y vida marítima de la región.
En ese afán por unir lo impermanente con la reencarnación, la cantante hace del corazón de “Windswept Adan” una experiencia sonora que une a la humanidad con la naturaleza, y le da voz a la vida como un ente omnisciente que llena la existencia con una melodía de ensueño, haciendo que viaje entre vegetación, fauna marina, cielos azules y lo invisible de una travesía dentro de un mar milenario.
El disco, producido entre Ichiko Aoba y Taro Umebayashi, musicalmente toma escalas de la música ryukyuense, entre sonidos de shima-uta (género de canciones originarias de las islas Amami) y música folclórica búlgara. Entre todos los instrumentos usados, además, destaca el uso del charango en el tema “Pilgrimage”, y diversas evocaciones a la fauna y cultura ryukyuense, como en los temas “Easter Lily” (por la flor que se encuentra en las islas, llamada lirio de Pascua), “Sagu Palm’s Song” (sobre la palma sago, también de las islas) y “Red Silence” (siendo su letra una adaptación de un hechizo curativo del libro de 1925 llamado “Shima no Hanashi” del folclorista okinawense Koei Sakima).
En definitiva, un disco maravilloso que cumplió 5 años el pasado diciembre, y que en lo personal me acompañó en la pandemia, pero que aún a día de hoy consigo sacarle nuevas lecturas y sentimientos.
Fue así que ese 27 de noviembre de 2025, en el Teatro El Nacional, un círculo cerró en mi interior, la isla ficticia alcanzó al fascinante concierto real.
Y cuando escuché “Dawn in the Adan” en vivo, todo cobró un sentido mayor.
Por Fran Parisi
Imágenes: Bandcamp, Cassini Mx
Sobre Fran Parisi 
Nacido en 1997. Actualmente se encuentra estudiando la Tecnicatura Superior en Lengua y Cultura Japonesa en el Instituto Nichia Gakuin. Amante del cine asiático, y en particular del cine japonés, al cuál se acercó mediante las películas de Naomi Kawase y Yasujirō Ozu. Su interés por Japón nace desde pequeño gracias al anime y el manga, lo que sumado a su gusto por la lectura y escritura lo llevaron a querer escribir sobre ello. Algunos de sus directores japoneses preferidos son Kinuyo Tanaka, Hiroshi Shimizu y Naoko Ogigami.
Referencias
https://www.reddit.com/r/indieheads/comments/ma82yv/ama_ichiko_aoba/
Alternativa Nikkei Revista Online de la Cultura Japonesa


