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Kokuhō: tradición, belleza y tensiones en su camino al Oscar

La idea de que exista una película japonesa que se centre expresamente en el kabuki es, cuanto menos, una propuesta original y cautivadora. Siendo un arte nacido de la danza femenina, su origen se remonta al año 1603, cuando Izumo no Okuni, una miko del Gran Santuario de Izumo, comenzó con este nuevo estilo de danza dramática en el cauce seco de un río en Kioto. Prontamente, en 1629 y alegando inmoralidad, el shogunato Tokugawa prohibió a las mujeres ejecutar las danzas vinculadas al naciente kabuki, muchas de las cuales retrataban la vida cotidiana y exponían a miembros del gobierno.

Sin embargo, la danza ya era popular y estaba impregnada en la cotidianidad del momento, tanto es así que sobrevivió al tiempo, y los papeles femeninos que antes eran hechos por mujeres empezaron a ser interpretados por hombres. Del mismo modo, el enfoque teatral giró hacia una tensión creciente en la representación dramática. Y, por otro lado, estos actores masculinos que interpretaban papeles femeninos fueron conocidos como onnagata, lo cual significa literalmente “forma de mujer”.

A pesar de esto, es a día de hoy que existen troupes que realizan kabuki entero solo con mujeres fuera de los grandes teatros y del kabuki “oficial”, o compañías como la Takarazuka Revue, que nació en 1914, en plena Democracia Taishō, y que representa un teatro musical formado exclusivamente por mujeres, el mismo que, teniendo una raíz similar al kabuki, logró diferenciarse y tener un sello propio con relatos tanto tradicionales como contemporáneos. Además, en 2023, la actriz Shinobu Terajima (también actriz de Kokuhō), hija del actor de kabuki Onoe Kikugorō VII, actuó en el Kabukiza de Tokio en la obra Bunshichi Mottoi Monogatari, marcando un hito: la primera mujer en siglos en asumir un rol importante en ese escenario.

Si el kabuki nació de un gesto femenino, la pregunta es cómo una película como Kokuhō aborda ese contexto de tensiones representativas e identidad. Siendo dirigida por Lee Sang-il, un cineasta japonés de ascendencia coreana zainichi, la historia sigue a Kikuo Tachibana, un huérfano de padre yakuza, quien es descubierto por un famoso actor de kabuki llamado Hanai Hanjiro II cuando lo ve actuar de onnagata en una cena. Pronto decide adoptarlo y formarlo como actor de kabuki, rol de aprendiz que compartirá con su hijo de sangre: Shunsuke Ōgaki. A lo largo de la cinta los veremos crecer juntos a través de una amistad que será puesta a prueba, intercalando con la sutileza de sus actuaciones en diversas obras de kabuki, un preciosismo escénico y gestual, y uniendo la condición humana al arte mismo, dejando entrever cómo ese vínculo obsesivo es capaz tanto de sanar como de herir.

Aquí, la cinta pone en jaque la tradición de la herencia padre/hijo en el kabuki, en contraposición al talento innato del hijo adoptivo. El arte teatral se convierte en un espacio de cuestionamientos en el que los mandatos sociales siempre terminan encontrando la forma de vencer, pero donde la voluntad y la destreza descubren su lugar a través de la pasión humana de Kikuo por ser el mejor en un mundo hostil hacia su lugar de pertenencia.

En ese sentido, la temática busca ser disruptiva y resignificar la tradición mediante el arte mismo. Siendo acompañada por un brillante maquillaje, por el cual fue nominada al Oscar 2026, una puesta de escena abrumadora y una gran ejecución teatral de ambos actores principales, quienes practicaron año y medio con el actor de kabuki Nakamura Ganjirō IV (nieto de Nakamura Ganjirō II, actor de la era dorada del cine japonés), dándonos una representación sentida y genial.

Sin embargo, en ese acto de representar la figura del onnagata, la película pierde la oportunidad de explorar el rol de lo femenino de una manera más activa y presente, y no como meros intereses amorosos de los protagonistas. Quizás un pequeño traspié para una gran película, pero que, al conocer el origen del kabuki, queda a deber, haciendo que, de este modo, la identidad femenina descanse solo en la estilización de lo actuado y deje de lado los matices de género en los que nació el corazón de este arte tradicional.

A pesar de eso, sí consigue emparejar su narrativa con el concepto de la belleza idealizada, y cómo esta, a través de sus cánones sociales, es capaz de hacer elevar la aptitud teatral de Kikuo, del mismo modo que lo aísla de su círculo social a través del sacrificio de los vínculos, la familia y la identidad personal. Un buen onnagata, entonces, debe también trascender la apariencia, llevando su estado físico a lo casi sobrenatural mediante el acto dramático.

Siguiendo esa lógica, la cinta convierte la corporalidad en una experiencia que descansa muchas veces en la mirada, haciendo que la misma enlace lo humano con lo ficticio, logrando que, de este modo, nos deje ver las emociones mundanas a través de un lente actoral que juega entre lo estricto y lo onírico, sobre todo en su acto final.

Allí, lo que Kokuhō construyó durante todo el relato implosiona entre artilugios visuales, un uso magistral del color y una sutil belleza efímera en la que descansa el anhelo de toda una vida, y es por eso que funciona tan bien.

Lo que Kikuo construyó en su vida, al final, no era más que una parte pequeña de un gran escenario de kabuki que lo acompañará por siempre.

Por Fran Parisi
Imágenes: New Zealand International Film Festival, Hollywood Reporter, Deadline, Korea Herald


Sobre Fran Parisi                                                             

Nacido en 1997. Actualmente se encuentra estudiando la Tecnicatura Superior en Lengua y Cultura Japonesa en el Instituto Nichia Gakuin. Amante del cine asiático, y en particular del cine japonés, al cuál se acercó mediante las películas de Naomi Kawase y Yasujirō Ozu. Su interés por Japón nace desde pequeño gracias al anime y el manga, lo que sumado a su gusto por la lectura y escritura lo llevaron a querer escribir sobre ello. Algunos de sus directores japoneses preferidos son Kinuyo Tanaka, Hiroshi Shimizu y Naoko Ogigami.

Referencias:

https://www.kabukiweb.net/theatres/kabukiza/kabukiza_october_2023/

https://uwpressblog.com/2016/06/23/onnagata-book-excerpt/

https://es.wikipedia.org/wiki/Takarazuka_Revue

https://kageki.hankyu.co.jp/english/index.html

Acerca de victoria nakazato


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