El paisaje construido de Okinawa. Los bloques Hana.

Es casi imposible sacar una foto en Okinawa sin que aparezcan los Hana burokku: los bloques de hormigón calados con patrones geométricos y florales. También se los puede encontrar en otros países, pero en Okinawa innumerables bloques se disponen en cercas, muros exteriores, paredes de terrazas y balcones. Además de eliminar la sensación opresiva de los muros grandes de hormigón y suavizar su apariencia, permiten el paso de la brisa en verano y filtran la intensa luz solar, lo que los convierte en un dispositivo ideal para el clima de Okinawa. Son eficaces para la privacidad porque bloquean moderadamente las vistas y sirven para debilitar el viento durante los tifones y evitar la proyección de escombros.

Antes de la Guerra del Pacífico, en Okinawa predominaba la construcción en madera. El uso de hormigón empezó a popularizarse con la llegada de técnicas asociadas a la construcción de las bases militares estadounidenses, que comenzó después de finalizada la Batalla de Okinawa (1945).

Al principio la administración de EE. UU. utilizó bloques de hormigón estándar para levantar las instalaciones militares temporales, mientras que las viviendas de emergencia se siguieron construyendo de madera; pero una serie de tifones de finales de los años 40 causaron graves daños a las casas temporales de madera, especialmente porque con la Batalla habían desaparecido los bosques que protegían de los vientos a las aldeas. Y después del gran tifón Emma de 1956, con vientos de 230 km/h, el número de casas de madera disminuyó drásticamente. Desde entonces, la producción y uso de bloques de hormigón estándar se expandió rápidamente.

Pero había un problema: los bloques creaban muros ciegos que suprimían la entrada de luz y viento en el edificio. En 1954, el arquitecto Hisao Nakaza (1904-1962) advirtió esto e incorporó huecos en los bloques, obstruyendo parcialmente la vista a la vez que permitía la entrada de luz y ventilación. Los llamó Bloques Hana y creó muchos edificios con ellos.

Si bien el nombre podría sugerir una relación con flores, en realidad se vinculó a los patrones de los textiles tradicionales del Reino de Ryūkyū. Pero esa historia queda para un próximo capítulo.

Fotos Gentileza: Melina Gioia Oshiro; OIST—Chibana Hanaori, Okinawa

 

 

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